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domingo, 15 de marzo de 2009

EXPLOTACION INFANTIL EN EL MUNDO

Existen en el mundo alrededor de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en hostelería y tiendas o como vendedores ambulantes. En los países en vías de desarrollo, las causas esenciales de este fenómeno son el atraso económico, vinculado en algunos casos al dominio colonial que casi todos ellos sufrieron, la supervivencia de estructuras socioeconómicas arcaicas, el brusco descenso del índice de escolaridad de los niños a partir de los 11 o 12 años de edad, y el aumento de la población.





A menudo los niños realizan en las fábricas trabajos relativamente ligeros pero entre éstos se destacan algunos que presentan riesgos evidentes para su salud y seguridad. A veces los destinan a ocupaciones peligrosas: fabricación de cohetes, soplado de vidrio, transporte de vidrio incandescente, utilización de materiales tóxicos en las tintorerías, trabajos que implican la exposición al polvo y al plumón en las fábricas textiles, al calor y al frío extremos en la manufactura de ciertos productos, trabajos en fundiciones y, en general, en la proximidad de hornos y de máquinas sin protección.
En tales lugares de trabajo, la iluminación, la ventilación y las condiciones sanitarias son casi siempre muy deficientes, y las precauciones de seguridad son mínimas.


Todo ello se agrava extremadamente en el trabajo en minas.
En algunos países es usual que niños muy pequeños sean llevados por su familia de las zonas rurales a las urbanas, donde son prácticamente vendidos para el servicio doméstico. A menudo no se paga a estos niños, considerados como "adoptados". Tal situación hace posibles el trabajo excesivo, los malos tratos y la explotación. Una manera dramáticamente extrema de explotación es cuando las niñas o adolescentes son vendidas a proxenetas o mafias, que las forzarán a ejercer la prostitución, con sus secuelas -además- sanitarias y otras enfermedades.
La trata de niños, sea esta interna, entre países o entre continentes, está muy relacionada con la demanda de mano de obra barata, dócil y maleable en algunos sectores y entre algunos empleadores. Cuando se da, las condiciones de trabajo y el tratamiento a que son sometidos los niños y niñas violan sus derechos humanos, ya sea porque se trata de ambientes inaceptables (las incondicionales peores formas) o porque los niños y niñas realizan trabajos peligrosos para su salud y desarrollo (trabajos peligrosos que también forman parte de las peores formas). Estas formas van desde la servidumbre por deudas, el camel jockeying, el trabajo doméstico infantil, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas, la vinculación de niños a conflictos armados, y otras formas explotadoras y prácticas similares a la esclavitud en el sector industrial.




La explotación infantil:
Sigue en aumento la cifra de niños explotados laboralmente, quienes ganan hasta diez veces menos que un adulto
En el sur de Asia trabajan más de 100 millones de niños, de los que un 20% hacen jornadas de 13 horas diarias por un sueldo de entre 15 y 20 euros al mes.
En Latinoamérica, donde trabajan 17 millones de niños de entre 5 y 17 años, las ganancias de estos menores suponen del 10 al 20% de los ingresos de sus familias.
La explotación laboral infantil sigue en aumento. En los países más pobres hay 300 millones de niños explotados laboralmente, una situación que exige garantizar que los productos procedentes del Tercer Mundo sean elaborados en unas condiciones dignas de trabajo, salario y edad.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),"el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico criminal de seres humanos en especial mujeres y niños están creciendo en el mundo y adoptando nuevas e insidiosas formas". El reclutamiento obligatorio de niños para conflictos bélicos, considerado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en auge.
El sur de Asia presenta los peores índices de explotación laboral infantil, con más de 100 millones de menores en esta situación. En esta región, el 20% de los niños obligados a trabajar hacen jornadas de 12, 13 y más horas al día, y ganan sólo entre 15 y 20 euros al mes diez veces menos de lo que ganaría un adulto. El trabajo infantil es muy común en las curtidurías existen miles en esta zona, donde no se respetan las más mínimas medidas de seguridad e higiene, y los niños están expuestos a contraer enfermedades como la tuberculosis, anemia, úlceras pépticas, problemas respiratorios y abscesos. Asimismo, el sector textil, que representa más de la mitad de las exportaciones de estos países, emplea a millones de niños por sueldos equivalentes a un tercio del salario base de un adulto.
En Latinoamérica, la industria de la minería y los lavaderos de oro se enriquece con el esfuerzo de miles de niños de 5 a 17 años, a quienes pagan tres euros al día. Asimismo, la extracción artesanal de oro, los secadores de piedra pómez y la fabricación de ladrillos -todos ellos tipificados como trabajos altamente peligrosos- son el destino de gran parte de los 17 millones de menores que trabajan la región.
Esta no tiene una solución fácil, ya que el salario de estos niños representa un importante porcentaje de la balanza de pagos de muchos países pobres. A este respecto, se calcula que las ganancias de los menores de 17 años en Latinoamérica suponen entre un 10 y un 20% de los ingresos de sus familias.
Las largas jornadas y las penosas condiciones en que estos niños realizan su trabajo impiden su acceso a la educación, los agota física e intelectualmente y, al mismo tiempo, provocan en esos países graves efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo en la población activa, pues estos menores ocupan el puesto de trabajo de la población adulta
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8 comentarios:

CHOPINGO dijo...

NO es de recibo -esto ya lo hemos denunciado unas mil veces- que una organización como la OIT "venda" como un logro significativo la reducción de un 10% de la explotación laboral de los niños. Cuando además sus informes reconocen lo poco riguroso de sus datos. Lo que se proponen además como objetivo más inmediato (10 años más) es acabar con lo que llaman eufemísticamente "las peores formas de trabajo infantil". Bien saben ellos que de lo que están hablando es de gravísimos delitos que cualquier legislación debería perseguir sin más apaños.

La abolición total de la esclavitud infantil será imposible mientras no luchen, a riesgo de que los poderosos la excluyan de sus presupuestos, contra el paro y la precariedad laboral impuesta a los adultos, contra los salarios de hambre, los contratos temporales y el acceso a los servicios sociales básicos. No pueden olvidar que sus propios datos confirman que más de 1.500 millones de trabajadores viven en el paro y la precariedad, con ingresos que no superan los dos dólares diarios por familia.

CHOPINGO dijo...

voy a dar un ejemplo:
cuando mis entradas son serias,no entran a dejar un comentario.
Pon salsa a la vida y todos comentan.

No quieren saber la realidad.
Me siento bien al descubrir un blog,simple y directo como el tuyo.

Gracias.

Elisabeth dijo...

debe denunciarse esta explotacion infantil no hay derecho a q ocurra esto,los niños son niños y deben jugar no trabajar....

besitossss

Merchi dijo...

Y siguen creciendo las cifras de niños que son explotados laboralmente.
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. Ese es uno de los derechos del niño y que desgraciadamente no se cumple.
Este mundo da asco, que miserable puede llegar a ser la vida para muchas personas, que mal repartido está todo, y que bien viven los que dan la espalda a más de 40 millones de niños que hay por el mundo adelante viviendo el día a día en estas condiciones.

CHOPINGO dijo...

República Democrática del Congo, 29- 09- 08
Londres.-

Por cada dos niños o niñas liberados, cinco son secuestrados y obligados a servir como soldados. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe hecho público hoy sobre el prolongado conflicto de la provincia de Kivu Septentrional, en el este de la República Democrática del Congo.

Muchos de los niños y niñas reclutados ya se habían reunido con sus familias tras haber sido liberados de los grupos armados que los habían secuestrado anteriormente y los habían obligado a combatir como soldados.

Según Amnistía Internacional, de los ex niños y niñas soldados que se habían reunido con sus familias en Kivu Septentrional por medio de un programa de desmovilización nacional, aproximadamente la mitad han sido reclutados de nuevo desde entonces por grupos armados.

"Es precisamente su experiencia anterior en los grupos armados lo que los convierte en reclutas valiosos y los pone en especial peligro", ha manifestado Andrew Philip, experto de Amnistía Internacional sobre la República Democrática del Congo, que ha estado reuniendo testimonios directos en la región. "Cuanto más saben, más peligro corren de ser reclutados de nuevo. En este caso, la experiencia puede ser mortal."

El informe desvela también el alcance de los constantes abusos físicos y sexuales contra mujeres y menores en el conflicto, pese a las promesas tanto del gobierno como de los grupos armados de poner fin a esas atrocidades.

Los niños y niñas soldados que tratan de escapar son asesinados o torturados, en ocasiones delante de otros niños y niñas, para desalentar nuevos intentos de fuga.

Un ex niño soldado contó a Amnistía Internacional cómo a dos muchachos los mataron a golpes delante de él y de otros niños y niñas reclutas "como lección para todos, para que no tratáramos de escapar".

"[A los muchachos] los sacaron de un pozo en el suelo y nos los enseñaron durante una sesión de adiestramiento. [Un comandante del grupo armado] ordenó que los golpearan. Dos soldados y un capitán los empujaron y los arrojaron al barro. Cuando se cansaron de darles patadas [...] los golpearon con palos. El castigo duró 90 minutos, hasta que murieron."

Otros menores, capturados por el ejército de la República Democrática del Congo como sospechosos de combatir en grupos armados, denunciaron que, mientras estuvieron bajo custodia del ejército, los maltrataron y torturaron.

Pero los menores no son los únicos que se enfrentan a abusos extremos en el este de la República Democrática del Congo.

"La situación de los derechos humanos en Kivu Septentrional es atroz", ha manifestado Andrew Philip. "Los grupos armados y las fuerzas gubernamentales siguen violando a mujeres y niñas. Entre las víctimas –a algunas de las cuales las violan grupos enteros de hombres– hay incluso bebés y ancianas. Lo peor de todo es que las violaciones a menudo se cometen en público y delante de familiares, incluso menores."

Una superviviente de violación, de 16 años de edad, describió cómo había sido secuestrada por dos soldados y mantenida cautiva en un campo del ejército en Kivu Septentrional durante varios días antes de ser liberada. En el campo, un oficial la violó todas las noches. "A los demás oficiales y soldados del campo no parecía importarles, y tampoco parecían dispuestos a asumir la responsabilidad", dijo a Amnistía Internacional. Ahora sufre la visión de escenas retrospectivas, y también persistentes jaquecas.

En su informe, Amnistía Internacional formula recomendaciones exhaustivas a los grupos armados, al gobierno de la República Democrática del Congo y a la comunidad internacional para detener los abusos contra los derechos humanos. Las recomendaciones incluyen una petición a los grupos armados para que liberen de inmediato a todos los niños y niñas asociados con sus fuerzas, y también una petición para que se tomen medidas para poner fin al horror de la violencia sexual.

CHOPINGO dijo...

Merchi,disculpa el que me atreva a realizar una correccion,son 400 millones.

Diario de Navarra 29 enero 2008

Los casos más frecuentes detectados son los de padres y tutores que explotan a sus hijos para ganar dinero.

La trata de menores, entendida como explotación infantil de cualquier tipo, laboral, sexual u otras, tiene en España un perfil propio. Como en otros países ricos, el abuso no viene tanto de redes y mafias organizadas como del propio entorno familiar. Los casos más frecuentes detectados por las fuerzas de seguridad son los de padres y tutores que pervierten su función y convierten a los menores en máquinas de hacer dinero, con su cuerpo, mendigando o con trabajos impropios de su edad.

Eva Biaudet, coordinadora para la lucha contra la trata de seres humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), ha asegurado que son 20.000 los menores "identificados" víctimas de la explotación en España. Estos menores se dedican a la mendicidad y el robo inducido, a la prostitución, o a trabajos no remunerados, en una "versión de la esclavitud para el siglo XXI", según Biaudet. Son datos expuestos en las jornadas sobre tráfico y trata de menores organizadas por Save the Children. Datos incompletos de estadísticas parciales - no todas las actuaciones policiales acaban en condenas- proporcionadas por la Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza que tampoco revelan la verdadera magnitud de un fenómeno delictivo y, por tanto oculto. Pese a ello, sirven de indicador.

Trata de seres humanos

En los últimos cinco años, las fuerzas de seguridad contabilizaron un total de 11.810 delitos relacionados con la trata de seres humanos (algo más del 23% eran menores), un 0,30% del total de las actuaciones policiales.

De ellos, más de 40% tenían que ver con la explotación laboral, algo más del 25% eran de tráfico sexual, y un 8% por explotación de la mendicidad. En el mapa de este tipo de delitos destacan todo el arco mediterráneo y Andalucía, y "suelen solaparse con otras modalidades de delincuencia", relató José Luis González Álvarez, psicólogo de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil. Organizaciones como Save the Children barajan, sin embargo, cifras muy superiores y hablan de entre 40.000 y 50.000 mujeres y niñas víctimas de trata para explotación sexual.



Autor: Diario de Navarra- Fecha: 2008-02-05

Javi,te pido disculpa por abusar en tu espacio.

Stanley Kowalski dijo...

Lamentablemente es tan cierto lo que decís. Si vieras aquí, en Argentina, que ni siquiera los chicos van a la escuela, para ser explotados, y nadie dice nada!! Un horror, realmente.

BESOS JAVI

Merchi dijo...

CHOPINGO, cierto. No te disculpes, he escrito mal la cifra(para más desgracia).